lunes, 25 de noviembre de 2013

Uribismo viene de "Uribe"


Luego de un mes silencio muchos esperábamos y deseábamos que Francisco Santos volviera, renovado, pidiendo unidad y apoyo incondicional para el proyecto "Uribe Centro Democrático" y su candidato único, Dr. Oscar Iván Zuluaga, como todos los demás lo hemos hecho, dejando atrás nuestras preferencias iniciales.
 


Yo también, como muchos de ustedes, comencé por apoyar a otro precandidato, al Dr. Carlos Holmes Trujillo García, pero con la firme convicción de apoyar al ganador sin importar los resultados finales. Aún recuerdo cuando seguidores de "Pacho" me abordaban para exigir un compromiso verbal de apoyar a quién resultara ganador, tal vez porque ellos estaban convencidos que su candidato sería en ganador y deseaban asegurar la unidad para este. Son hoy, esos mismos, quienes se niegan a cumplir su palabra y apoyar al ganador estimulados por su líder el Sr. Pacho Santos.

Es muy triste cuando la gente exige de otros lo que jamás estarían dispuestos a dar de sí mismos, ¿No creen?

Estoy seguro que si Pacho hubiese ganado la convención, hoy estaría exigiendo unidad y apoyo para sí; unidad y apoyo, que no es capaz de garantizar para el legítimo triunfador de la convención.

En la convención, vimos a un Pacho Santos flojo, mal preparado, quién leyó todo el tiempo su discurso y habló solo de sí mismo; un Pacho sin propuestas serias, ni definidas, para sacar al país de sus problemáticas e insertarlo, de una vez por todas, en el siglo XXI. Yo diría que Pacho, desde su mediocridad, convenció a los asistentes de no votar por él. Si alguien le puso una zancadilla a Pacho, fue él mismo. Por el contrario, observamos a los otros dos precandidatos, muy aplomados, llenos de propuestas, con talante de estadistas y muy decididos a resolver los problemas más graves del país a base de trabajo, servicio, inteligencia y preparación.

La presidencia de una nación no es un concurso de carisma, de popularidad, ni mucho menos de belleza; la presidencia de una nación es un asunto serio, donde se busca elegir al mejor, al más capaz, al más preparado, al de mayor y mejor experiencia, al estadista más completo; y Pacho no lo es y quizás, jamás lo será.

Si me preguntan si hubiera apoyado a Pacho de ser el ganador, les respondo que sí lo hubiera hecho, aún pensando que no es el idóneo para esa posición, pues ese fue el compromiso de todos los que decidimos, por cuenta propia, seguir el proyecto de Uribe Centro Democrático. En esta vida hay que tener palabra, un hombre sin palabra es menos que nada.

Pacho Santos no nació ayer, creció en la política, en los medios de comunicación y sabía muy bien lo que podía salir bien o mal de la convención; por lo tanto, su argumento sobre la politiquería, no solo lo encuentro insulso, si no infantil, vacío y ridículo.

Por otro lado, no tiene sentido que promulgue lealtad hacia el expresidente Uribe, cuando acusa a la convención, que el mismo Uribe organizó y supervisó, de amañada, politiquera y tramposa. Si la convención es todo eso, entonces Uribe y todos los demás, también lo son. Es hora de guardarse esas ambivalencias politiqueras y hablar con claridad, deje la retórica de lado Sr. Santos.

Me causa mucha curiosidad como el Sr. Santos se adjudica triunfos que solo le pertenecen al liderazgo del expresidente Uribe, en eso, tambien, se parece mucho a su primo; como también me llama la atención su humildad cuando habla de su carisma y otras características que recibiera del vientre materno, solo le faltó agregar que, él es el camino, la verdad y la vida. ¡Qué humilde el tipo!

Me llena de tristeza leer la entrevista que María Isabel Rueda le hizo a Pacho Santos, cabe destacar que la Sra. Rueda es ficha de su primo Juan Manuel, no lo olviden, donde este usa muy bien la retórica para tratar de dividir al uribismo, donde se dice seguidor de Uribe pero ataca sus decisiones, donde dice que trabaja por el uribismo y desde el uribismo, pero se niega a llamar a la unidad y colaborar con el proyecto Uribe Centro Democrático y su candidato único el Dr. Oscar Iván Zuluaga. Esas ambivalencias de los Santos nos tienen cansados a todos. No maestro, no se puede ser uribista por fuera del uribismo, eso es absurdo.

domingo, 3 de noviembre de 2013

Del Diablo a Cristo.

La política Colombiana ya calienta motores de cara a las elecciones del 2014 mientras sus protagonistas toman posiciones. Lo importante no es lo que digan unos u otros, si no lo que más conviene a la nación, a su presente y su futuro.
Sin duda, como algunos dicen por ahí, estos serán unos comicios con los fusiles en el cuello, pues así lo ha decidido el actual presidente, Juan Manuel Santos, junto con sus aliados políticos y la banda narcoterrorista de las FARC (Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia, grupo calificado como terrorista por al menos 33 paises del mundo).
Hace poco más de un año, el presidente Santos dio comienzo oficial a los diálogos de paz con el grupo narcoterrorista de las FARC; autores de los crímenes más atroces que el país haya visto, e involucrado en cualquier actividad ilegal que se tenga conocimiento, narcotráfico, extorsión, secuestro extorsivo, tráfico de armas, personas y precursores químicos para procesar cocaína y otros alcaloides, lavado de dinero, homicidio por contrato, robo de tierras y otros activos, prostitución infantil y de adultos, y por supuesto, terrorismo; sin duda me quedo corto en la sumarización del prontuario de esta, bien aceitada, máquina criminal.
Hoy, poniendo las cosas en perspectiva y teniendo en cuenta el carácter calculador y taimado del actual mandatario, podemos deducir que todo ha sido una estrategia muy bien elaborada, por este, para perpetuarse en el poder mientras conduce a Colombia por el tortuoso camino hacia el Socialismo del Siglo XXI.
No es un secreto que durante el gobierno de Ernesto Samper, el actual presidente mantuvo contactos con este grupo narcoterrorista, elaborando estrategias, conspiraciones y otros ardids, con el único fín de llegar y quedarse en el poder con la colaboración de estos criminales. Aunque no fue posible aquella vez, los contactos y estrategias quedarón pendientes para ser ajustadas y aplicadas hoy; que el señor Santos, por fín, llegó al poder, luego de engañar a 9 millones de Colombianos en las pasadas elecciones presidenciales.
Hoy el plan es manipular el miedo de los nacionales ante la barbarie de los narcoteroristas al ofrecer la zanahoria, una supuesta paz llena de inconsistencias y trampas que solo llevaría a más violencia y sufrimiento para, el ya, muy golpeado pueblo Colombiano; o en su defecto, el garrote, una escalada de violencia sin precedentes acompañada por otros 50 años de guerra adicionales. Esa es la amenaza digna de la extorsón.
Ya veo a los narcoterroristas de pueblo en pueblo, de vereda en vereda, intercambiando votos a favor del señor Santos por plomo para quién no este de acuerdo. ¡Qué horror!
El presidente Santos está dispuesto a todo por quedarse en el poder, y poco le importa el bienestar de la población; si las FARC y el ELN deben matar unos cuantos para sembrar terror y lograr la reelección, el fín habría justificado los medios.
En la otra orilla encontramos al proyecto liderado por el expresidente Álvaro Uribe Vélez, Centro Democrático, con su candidato único, Oscar Iván Zuluaga, quién asegura arrinconara a los narcoterroristas hasta la rendición y/o somentimiento a la justicia bajo las condiciones correctas y al amparo del imperio de la ley, como debe ser.
El expresidente Uribe, a quién la alianza FARC-Santos le temen más que el Diablo a Cristo, ya demostró una vez como se gobierna, con éxito, a un país como Colombia, como se doblega a los criminales y como se impulsa la inversión y el desarrollo para generar riqueza y bienestar. Avances como los logrados por el expresidente Uribe toman años, en condiciones normales, antes de ver resultados, pero, en este caso, el país comenzó a disfrutar de sus beneficios en relativamente poco tiempo. Colombia luego de ser abandonada por la comunidad internacional como un caso perdido de crimen y corrupción, llegó a ser considerada, por esta, como una de las economías con mayor posibilidad de desarrollo durante la gestión Uribe.
La elección, entre un político taimado, asociado por mucho tiempo con narcoterroristas con el fín de llegar y perpetuarse en el poder, quién engaño, ya una vez, a 9 millones de Colombianos en las pasadas eleciones; y un proyecto patriotico liderado por el autor de políticas que pusieron al mundo entero a mirar hacia Colombia con admiración y respeto, mientras sus nacionales disfrutaron de paz, seguridad y nuevas oportunidades; fomentadas, en parte, por el auge de la inversión nacional y extranjera; no debería ser dificil.
Sin duda los 3 huevitos, seguridad democrática, cehesión social y confianza inversionista, recibirán el respaldo de los Colombianos, una vez más; para acabar, de una vez por todas, con la amenaza de los criminales y recuperar el rumbo de la prosperidad tan anhelada por todos los Colombianos.