Ya estamos acostumbrados a las declaraciones temerarias de los negociadores y dirigentes del grupo narco-terrorista de las Farc; es casi a diario que salen a decir que no entregan las armas, que no piden perdón y que las víctimas de todos estos años de violencia no son nadie más que ellos.
Es usual escuchar a las Farc y sus aúlicos decir que el estado colombiano es el único responsable que las negociaciones con ese grupo criminal se lleven a cabo bajo las balas, las bombas y la violencia generalizada que ofrece a diario esa mafia narco-terrorista.
Como si fuera el gobierno quién les obligara a sembrar minas anti-persona que han truncado la vida y el destino de más de 10.000 hombres mujeres y lo más doloroso, niños y niñas que apenas comienzan a vivir.
Como si fuera el gobierno quién les obliga a secuestrar a la niñez campesina para obligarlos a matar y delinquir para el beneficio de esos facinerosos.
Como si fuera el gobierno quién les obliga a producir y exportar cocaína a todos los mercados internacionales para llenarse los bolsillos de dinero que usan a su vez para cometer más crímenes y atrocidades.
Como si fuera el gobierno quién les obliga a secuestrar y cobrar rescates o traficar con armas para lucrarse y financiar su maquina criminal.
Como si fuera el gobierno quién les obliga a asesinar a mansalva y en emboscadas a militares y policías muchas veces en misiones humanitarias o de ayuda a la población más necesitada.
Como si fuera el gobierno quién les obliga a extorsionar ganaderos, agricultores, comerciantes y hasta industriales nacionales y/o extranjeros para lucro de su mafia criminal.
Como si fue el gobierno quién les ordenó extraer los fetos vivos de unas indígenas Awa embarazadas para arrojarlos a los perros como alimento o para que efectuaran la masacre de Bojayá donde murieron 119 personas, muchas de ellas niños.
Desde hace varias décadas, feroces acciones como la del collar bomba a una humilde comerciante para arrancarle la miserable suma de $5.000.000.00 de pesos o la explosión del club social "El Nogal", nos han dejado la certeza que los objetivos y maneras de este grupo delincuencial dista mucho de un accionar subversivo y se asimila más al de una mafia criminal que solo busca el lucro y el poder para apabullar a la sociedad civil y satisfacer los apetitos de un puñado de sus más inescrupulosos dirigentes.
Hace mucho que las motivaciones políticas de las Farc desaparecieron para dar paso a la ambición desmedida, la crueldad, la barbarie y el simple accionar criminal.
No es cierto que las víctimas de las Farc son cosas de la guerra como Timochenko y compañía pretenden hacernos creer; sus víctimas más atroces son solo suyas señores del secretariado criminal de las Farc. Esas víctimas son el resultado de su lucha por el control de corredores estratégicos para traficar con drogas ilícitas, armas, municiones, pertrechos, precursores químicos y demás materiales necesarios para cumplir a cabalidad con su principal ocupación: "EL NARCOTRAFICO".
Hace muchos años que su ideología paso a segundo plano para dar paso a su esencia actual, una mafia de crimen organizado dedicada solo a actividades ilícitas y de perjuicio a la sociedad colombiana y mundial.
Es por estas y otras razones que estoy completamente de acuerdo con ustedes señores del secretariado, "las Farc no deben pagar un día de cárcel".
Señores Timochenko, Márquez, Catatumbo y demás forajidos del secretariado y aúlicos, un día de cárcel es al menos injusto para ustedes. Personalidades de su perfil y características deben ser separas de la sociedad definitivamente y para siempre por su alta peligrosidad y capacidad de daño. Fieras ávidas de sangre y violencia como ustedes no están en capacidad de vivir en sociedad y ustedes lo saben.
No digo que las ideas que ustedes usan como excusa para delinquir no deban ser tenidas en cuenta, pero si algo les queda de dignidad, dejen esas banderas a aquellos que no tienen sangre en la frente para que dignamente ejecuten ese plan político y asuman ustedes su propia responsabilidad para que paguen por los crímenes mas atroces que se han cometido, por parte de ustedes, en nuestro país.
Solo así será posible la paz para nuestro país y la continuidad de esas ideas, tan mal usadas por ustedes, para que sea el devenir y no el odio, la injusticia y la sevicia, quien las juzgue.