domingo, 5 de mayo de 2013

NEGOCIANDO CON GENOCIDAS


Ya no es ajeno escuchar en Colombia la palabra "IMPUNIDAD" y pareciera haberse usado tantas veces y de tantas maneras diferentes que ya hasta, algunos, la usan como sinónimo de negociación y paz. No es un secreto que para un criminal de carrera el delinquir sin consecuencias sería lo ideal, más aún, cuando se han cometido muchos delitos y muy graves, como es el caso de las Farc y el ELN, entre otros. 

Criminales de carrera suelen acudir al terror extremo para amedrentar, causar zozobra, ansiedad y doblegar la justicia; de esta manera se colocan en una posición de superioridad y dominio. Es bajo esta posición que hacen sus propuestas más descabelladas y siempre desde el marco de la extorsión, la amenaza y el chantaje buscan conseguir lo imposible, que se acepte lo inaceptable o hasta legalizar el mayor exabrupto.

Los Colombianos de a pie no sabemos claramente como fue que las negociaciones del gobierno con las Farc en La Habana-Cuba comenzaron o quién dio el primer paso, lo que sí recordamos es a una banda de simpatizantes de este grupo narco-guerrillero presionando en esa dirección nacional e internacionalmente. Dentro de este grupo reconocemos a "Farc-Amantes" como Piedad Córdoba, Cepeda, integrantes del mal indultado M19 y hasta mandatarios de otros países como el ahora desaparecido Hugo Chávez Frías.

Muy seguramente fue a petición de las Farc que estos, en su mayoría, controvertidos personajes, armaron ese bloque de presión sobre unas "negociaciones de paz" para luego convertirlas en lo que son hoy en día, un foro de impunidad, una alabanza al crimen y la operación más grande de lavado de activos y crímenes que tenga conocimiento la humanidad.

Las Farc, mientras supuestamente buscan la paz con el gobierno en Cuba, en Colombia masacran nacionales casi a diario y hasta abren vientres de mujeres embarazados para arrojar sus fetos vivos a los perros. Si estos no son actos de barbarie, entonces... ¿Qué son?

La violencia demencial de estos sujetos no tiene límites, su capacidad de daño es impredecible y su sevicia, simplemente diabólica.

Científicos del mundo se han interesado muchas veces en las causas de comportamientos genocidas como los cometidos por sujetos con perfiles similares a los integrantes de las Farc; pasando por estudiar los genes hasta analizar los cerebros de sociópatas, genocidas y asesinos seriales.

En algún momento se llegó a pensar que podría haber un "gen" asociado a conductas genocidas o barbáricas, pero la parte ética entró en conflicto inmediatamente. Si un sujeto es potencialmente un genocida, ¿Debería ser separado de la sociedad sin haber hecho nada malo aún?

También se llegó a estudiar los cerebros de genocidas muertos, pero al compararlos con el cerebro de cualquier otro cadáver, no parecía haber mayores diferencias.

Pero al estudiar el cerebro de sociópatas, genocidas y asesinos seriales vivos, se encontró que la actividad cerebral de estos era muy inferior a lo normal en áreas asociadas a la justicia, la compasión y demás conceptos que contribuyen a inhibir la capacidad de hacer daño a otros seres, incluyendo a los humanos.

Investigaciones psicológicas, también, arrojaron ciertos resultados concluyentes; que personas con tendencias genocidas, aunque no hayan cometido ningún acto genocida aún, tendrían en común con los demás, ciertos comportamientos poco normales durante su niñez como abuso contra animales y acoso hacia otros niños. En esta categoría podrían caer aquellos que no han participado activamente en actos atroces, de violencia extrema, barbarie, masacres, genocidios, secuestros, pero que sí demuestran simpatía hacia autores de actos como esos.

Estos estudios también concluyen que el tratamiento y reinserción de estos personajes es prácticamente imposible y por consiguiente una pérdida de dinero y tiempo. Su ejecución estaría validada. Jamás podrán ser sujetos normales e inofensivos para la sociedad.

Por otro lado su manejo de las frustraciones, la ira, el odio, es muy diferente al común de la gente y aunque se les tratara de incluir en la sociedad, cualquier estimulo adverso dispararía su deseo de daño, inmediatamente, como solución a sus problemas.

El perfil de criminales aberrados como terroristas, genocidas, secuestradores, etc., es muy complejo.
Aunque los delincuentes generalmente sienten remordimiento y en el fondo desean ser descubiertos, capturados y obligados a pagar por sus crímenes para redimirse. El genocida o sociópata desea poder, reconocimiento, fama y demostrar que es más inteligente que el sistema y por lo tanto, capaz de burlarlo. Por esta razón los vemos sonrientes cuando los agarran o diciendo barbaridades ante las cámaras o un  micrófono cuando tienen la oportunidad. Son mitómanos, cuando mienten flagrantemente creen que quien los escucha está obligado a creerles, pues según ellos, se dirigen a seres inferiores.

Negociar con mentes enfermas como estas es muy difícil, por no decir imposible, pero hay ciertas técnicas que pueden llevar a un final aceptable.

Se debe tener en cuenta, que para mentes criminales de alto perfil como las Farc, hay ciertos costos que no están dispuestos a pagar, pero deberán hacerlo. Como demostración a eso, hemos visto criminales como estos suicidarse al verse acorralados o vencidos; la captura sería una humillación muy grande.

El proceso de negociación de La Habana empezó muy mal y se desarrolla peor, más por la ineptitud del gobierno que por las capacidades de las Farc.

Lo primero que se debe tener en cuenta cuando se trata con terroristas, es eso, que son terroristas. Su fortaleza está en el terror, en causar temor al contrario para tener el control. Ese juego hay que destruirlo incluso antes de empezar a conversar con ellos.

El gobierno de Juan Manuel Santos, no solo se equivoca al no sacar de las conversaciones el terror, sino que es presa de él y lo demuestra en cada una de sus acciones. Cada vez que Santos evita disgustar a las Farc, los fortalece y anima, probablemente sin saberlo.

El terrorista es como una bestia, huele y percibe tu miedo, tu terror lo alimenta y fortalece.

Luego de sacar al terror del juego y aclarar que si el terror llegase a ser usado solo empeoraría la situación del criminal o acabaría con cualquier posibilidad de beneficio, se estaría yendo en el camino correcto. De esta manera se coloca al terror en contra del terrorista. 

Es cierto que el terrorista debe sentir que tienen alguna posibilidad de ganar algo pero jamás debe tener la percepción que se saldrá con la suya, como está sucediendo en Cuba, si el criminal cree que lo conseguirá todo, irá por todo o nada; de nada valdrá conversar con él.

Con el criminal se podría negociar lo accesorio con el fin de evitar costos mayores, jamás lo esencial. El criminal puede tener ciertos beneficios en penas y condiciones de reclusión, si colabora con la justicia; pero jamás debe tener derecho a negociar asuntos fundamentales o trascendentales de ningún tipo, esto le daría una sensación de poder que lo aleja de la realidad, lo hace sentir importante, invencible y vendrá, otra vez, por todo o nada. Es decir, fin de cualquier conversación.

Si se quiere desmovilizar a las Farc por negociación sin que salgan 10 grupos más a ocupar sus espacios, se debe ser muy claro en los objetivos, vertical con la autoridad y contundente con la aplicación de la ley y la justicia. Si ellos sienten que la ley es de papel, la romperán en mil pedazos.