viernes, 12 de julio de 2013

¡SANTOS NO TRAICIONÓ A URIBE!

Cada vez que recibo noticias sobre Colombia, parece que el país hubiese dado un brinco al pasado. Parece que fueran noticias antiguas de las épocas de Pastrana, Samper o Betancur Cuartas, parece que se vivieran los mismos problemas, errores y ansiedades de la época pre-uribista.

Es cierto que Colombia, hace mucho, no es un remanso de paz y no lo fue durante el gobierno del ex-presidente Álvaro Uribe Vélez (2002-2010); pero sí, durante esa época, los colombianos tuvimos la oportunidad de disfrutar tiempos mejores, pudimos volver al campo, trabajar y hasta vacacionar por todo el territorio nacional sin  temor a una pesca milagrosa, al secuestro, a la extorsión o a los atentados terroristas, aunque esa sombra siempre nos había acompañado. El accionar de las mafias criminales, llámense carteles, guerrillas o delincuencia común, aunque no estaban acabadas por completo, sí parecían estar bajo control y la confianza volvía a reinar en el alma de residentes, turistas y hasta inversionistas nacionales y extranjeros.

Bajo la política de la seguridad democrática, disfrutamos del progreso que impulsa la inversión, nacional y extranjera, sentimos el empuje de una nación que parecía dejar atrás sus problemas más graves y se encaminaba por fin al desarrollo, con más retos que temores. La nación había aprendido que, con disciplina y los valores correctos, se podía vencer a los violentos, que ya no era necesario ceder ante la extorsión porque nuestra fuerza pública los podía vencer. Aún en el 2010, Colombia no era un paraíso, pero parecía ir en la dirección correcta.

Quienes vivían en el exterior o viajaban con frecuencia, pudieron observar cómo la imagen del país iba cambiando, cómo los extranjeros nos dejaban de preguntar por cocaína para preguntar, con gesto de halago, por Uribe, lo cual nos enorgullecía a muchos. En los Estados Unidos, por ejemplo, no había blanco, negro, chino, ruso o pakistaní, que no supiera quién era Uribe y no aguantaban la curiosidad de preguntar... ¿Qué es lo que ese hombre había hecho, que le cambió la cara al país?

Y aunque le tengo un gran aprecio al ex-presidente por su labor como mandatario, no soy de los que se ciega por pasiones, ni tapa el sol con un dedo; pero sí entiendo que en esta tierra somos humanos y por lo tanto, imperfectos. Todos cometemos errores y cualquier acción humana es sujeto de ser mejorada.

Se cometieron errores, hubo fallas, como es normal en el ejercicio de un gobierno; pero al final, el balance fue positivo. Creo que fue la primera vez que los colombianos sentimos que habíamos recibido más, de lo que esperábamos.

Por primera vez sentimos que el país había cambiado realmente y para bien. Sentimos que los valores por la decencia, el buen nombre y la vida, habían regresado. Parecía que el estado, por primera vez en muchos años, estaba dispuesto a velar por la vida, honra y bienes de todos nosotros. Por fin le pagábamos un sueldo a alguien para que hiciera su trabajo.

Sé que muchos dirán al leer estas lineas: " Lo que pasa es que ese es un Uribista y por eso habla así". A esos, permítanme decirles que así como reconozco los aciertos y desaciertos del Sr. Uribe, lo mismo haría con cualquier otro que cumpliese con su trabajo cabalmente. A mí, Uribe, no me ha dado más ni menos que a cualquier otro colombiano y no es otra cosa que su trabajo por Colombia. ¡Pero al César, lo que es del César!

Tan cierto es lo que digo, que el pueblo de Colombia se lanzó en masa a las urnas a reelegir las políticas de la seguridad democrática con más de nueve millones y medio de votos, una victoria arrasante nunca antes vista en el territorio nacional, pero el beneficiario de ese voto de confianza, el Sr. Juan Manuel Santos, prefirió traicionar la voluntad popular y seguir una agenda diametrálmente distinta a la que esgrimió durante su campaña electoral.

Hoy salen algunos lagartos que le dieron la espalda a la seguridad democrática, como lo hiciera su jefe Juan Manuel Santos, a decir que las diferencias entre Santos y Uribe son personales, que esas son cosas de estilos de gobernar y que cualquier persona que es elegida presidente gobernaría con su criterio y no para ser el pelele de nadie. Nada más alejado de la realidad y ajustado a lo más burdo de un sofisma malintencionado.

Primero que todo, Juan Manuel Santos no traicionó a Uribe, nos traicionó a todos los que votamos por la continuidad de la seguridad democrática. Uribe no es más que el líder que aglutinó y llevó a cabo un clamor nacional, fue un hombre que se dedicó a escuchar a su pueblo para rendirse a la voluntad de este y allí, radica su grandeza.

El Sr. Uribe fue capaz de investirse de pueblo y ejecutar la voluntad popular con decencia. La gente no sigue a Uribe, sigue lo que el representa... ¡Al Pueblo!... Se siguen a sí mismos, a sus propios sueños.

Todos y cada uno de nosotros nos sentimos identificados con la ética de la seguridad democrática y no estamos dispuestos a dejarla morir. La seguridad democrática vivirá para siempre en los anhelos y el deber ser de todos y cada uno de los colombianos de bien.

Los lagartos agolpados alrededor de Santos, solo ven con preocupación la debacle de unas políticas fracasadas y empiezan a mirar hacia otros lados a ver cómo pueden volver al Uribismo, pues no son capaces de vivir sin las mieles del poder, ni de hacer oposición dignamente, como lo hemos venido haciendo quienes no estamos de acuerdo con la agenda gubernamental.

Santos, a mí modo de apreciar, parecía un economista serio y una persona capaz de combatir los males del país. ¡Vaya que error!

Santos resultó ser, junto con algunos de sus familiares, un verdadero fraude, un guerrillero tapao' como dicen en el argot popular y como lo logra denunciar Ricardo Puentes Melo en su artículo:
"LOS SANTOS Y SU MILITANCIA CASTRO-COMUNISTA".

Es en ese artículo, de Puentes, dónde las cosas comienzan a tener sentido; aunque ya lo habíamos denunciado tímidamente y atendiendo a la lógica, pero sin mayores pruebas, en algunas de nuestras entradas anteriores como: "ESTRATEGIAS" y "ACUERDOS DE PAZ, EL TRIUNFO DEL CRIMEN", no es sino hasta que Puentes revela toda una intrincada maraña de conspiraciones, asociaciones criminales y conveniencias malignas, que logramos entenderlo todo.

Muchos llegamos a pensar que Santos actuaba de manera inepta ante los avances de los narco-terroristas o que en el peor de los casos planeaba usar la coyuntura de las Farc para perpetuarse en el poder con un modelo como el Socialismo del Siglo XXI, pero la realidad resultó peor que la especulación.

Santos de verdad había trabajado por años al lado de los narco-terroristas, como el más sigiloso de los espías, se había mimetizado en el Uribismo para perpetrar la mayor traición de su vida, la traición al electorado, al constituyente primario, es decir a la PATRIA!


2 comentarios:

  1. Wow! que maravilla, parece que pudieras leer el sentimiento de los Colobianos, que queremos un Pais, lleno de ilusiones, progreso, unidad,paz, buena economia,buena educación, buen servico de salud, por que creemos en lo que podemos tener, lo que pasa es que el que llego acabo con todos los avances de progreso que hubo en 8 años, sin importarle el desastre, la nostalgia,la inseguridad, el desempleo,el crimen.
    Pero Dios todabia esta amparandonos, y guiandonos, no podemos desfallecer, hay que mirar siempre hacia adelante y luchar por nustra linda COLOMBIA CON PAZ, Y UNIDAD.
    Gracias,
    Ali

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  2. Buen artículo... felicitaciones
    Ricardo Puentes

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