Ya no es ajeno escuchar en
Colombia la palabra "IMPUNIDAD" y pareciera haberse usado tantas
veces y de tantas maneras diferentes que ya hasta, algunos, la usan como sinónimo
de negociación y paz. No es un secreto que para un criminal de carrera el
delinquir sin consecuencias sería lo ideal, más aún, cuando se han cometido
muchos delitos y muy graves, como es el caso de las Farc y el ELN, entre
otros.
Criminales de carrera
suelen acudir al terror extremo para amedrentar, causar zozobra, ansiedad y
doblegar la justicia; de esta manera se colocan en una posición de superioridad
y dominio. Es bajo esta posición que hacen sus propuestas más descabelladas y
siempre desde el marco de la extorsión, la amenaza y el chantaje buscan conseguir
lo imposible, que se acepte lo inaceptable o hasta legalizar el mayor
exabrupto.
Los Colombianos de a pie no
sabemos claramente como fue que las negociaciones del gobierno con las Farc en
La Habana-Cuba comenzaron o quién dio el primer paso, lo que sí recordamos es a
una banda de simpatizantes de este grupo narco-guerrillero presionando en esa
dirección nacional e internacionalmente. Dentro de este grupo reconocemos a "Farc-Amantes"
como Piedad Córdoba, Cepeda, integrantes del mal indultado M19 y hasta mandatarios
de otros países como el ahora desaparecido Hugo Chávez Frías.
Muy seguramente fue a
petición de las Farc que estos, en su mayoría, controvertidos personajes,
armaron ese bloque de presión sobre unas "negociaciones de paz" para
luego convertirlas en lo que son hoy en día, un foro de impunidad, una alabanza
al crimen y la operación más grande de lavado de activos y crímenes que tenga
conocimiento la humanidad.
Las Farc, mientras supuestamente
buscan la paz con el gobierno en Cuba, en Colombia masacran nacionales casi a
diario y hasta abren vientres de mujeres embarazados para arrojar sus fetos vivos a los perros. Si estos no son actos de barbarie, entonces... ¿Qué son?
La violencia demencial de
estos sujetos no tiene límites, su capacidad de daño es impredecible y su
sevicia, simplemente diabólica.
Científicos del mundo se
han interesado muchas veces en las causas de comportamientos genocidas como los
cometidos por sujetos con perfiles similares a los integrantes de las Farc;
pasando por estudiar los genes hasta analizar los cerebros de sociópatas,
genocidas y asesinos seriales.
En algún momento se llegó a
pensar que podría haber un "gen" asociado a conductas genocidas o barbáricas,
pero la parte ética entró en conflicto inmediatamente. Si un sujeto es
potencialmente un genocida, ¿Debería ser separado de la sociedad sin haber
hecho nada malo aún?
También se llegó a estudiar
los cerebros de genocidas muertos, pero al compararlos con el cerebro de
cualquier otro cadáver, no parecía haber mayores diferencias.
Pero al estudiar el cerebro
de sociópatas, genocidas y asesinos seriales vivos, se encontró que la
actividad cerebral de estos era muy inferior a lo normal en áreas asociadas a
la justicia, la compasión y demás conceptos que contribuyen a inhibir la
capacidad de hacer daño a otros seres, incluyendo a los humanos.
Investigaciones
psicológicas, también, arrojaron ciertos resultados concluyentes; que personas
con tendencias genocidas, aunque no hayan cometido ningún acto genocida aún,
tendrían en común con los demás, ciertos comportamientos poco normales durante
su niñez como abuso contra animales y acoso hacia otros niños. En esta
categoría podrían caer aquellos que no han participado activamente en actos
atroces, de violencia extrema, barbarie, masacres, genocidios, secuestros, pero
que sí demuestran simpatía hacia autores de actos como esos.
Estos estudios también
concluyen que el tratamiento y reinserción de estos personajes es prácticamente
imposible y por consiguiente una pérdida de dinero y tiempo. Su ejecución
estaría validada. Jamás podrán ser sujetos normales e inofensivos para la
sociedad.
Por otro lado su manejo de
las frustraciones, la ira, el odio, es muy diferente al común de la gente y
aunque se les tratara de incluir en la sociedad, cualquier estimulo adverso dispararía
su deseo de daño, inmediatamente, como solución a sus problemas.
El perfil de criminales
aberrados como terroristas, genocidas, secuestradores, etc., es muy complejo.
Aunque los delincuentes
generalmente sienten remordimiento y en el fondo desean ser descubiertos,
capturados y obligados a pagar por sus crímenes para redimirse. El genocida o sociópata
desea poder, reconocimiento, fama y demostrar que es más inteligente que el
sistema y por lo tanto, capaz de burlarlo. Por esta razón los vemos sonrientes
cuando los agarran o diciendo barbaridades ante las cámaras o un micrófono
cuando tienen la oportunidad. Son mitómanos, cuando mienten flagrantemente
creen que quien los escucha está obligado a creerles, pues según ellos, se
dirigen a seres inferiores.
Negociar con mentes
enfermas como estas es muy difícil, por no decir imposible, pero hay ciertas técnicas
que pueden llevar a un final aceptable.
Se debe tener en cuenta,
que para mentes criminales de alto perfil como las Farc, hay ciertos costos que
no están dispuestos a pagar, pero deberán hacerlo. Como demostración a eso,
hemos visto criminales como estos suicidarse al verse acorralados o vencidos;
la captura sería una humillación muy grande.
El proceso de negociación
de La Habana empezó muy mal y se desarrolla peor, más por la ineptitud del
gobierno que por las capacidades de las Farc.
Lo primero que se debe
tener en cuenta cuando se trata con terroristas, es eso, que son terroristas.
Su fortaleza está en el terror, en causar temor al contrario para tener el
control. Ese juego hay que destruirlo incluso antes de empezar a conversar con
ellos.
El gobierno de Juan Manuel
Santos, no solo se equivoca al no sacar de las conversaciones el terror, sino
que es presa de él y lo demuestra en cada una de sus acciones. Cada vez que
Santos evita disgustar a las Farc, los fortalece y anima, probablemente sin
saberlo.
El terrorista es como una
bestia, huele y percibe tu miedo, tu terror lo alimenta y fortalece.
Luego de sacar al terror
del juego y aclarar que si el terror llegase a ser usado solo empeoraría la
situación del criminal o acabaría con cualquier posibilidad de beneficio, se
estaría yendo en el camino correcto. De esta manera se coloca al terror en
contra del terrorista.
Es cierto que el terrorista
debe sentir que tienen alguna posibilidad de ganar algo pero jamás debe tener
la percepción que se saldrá con la suya, como está sucediendo en Cuba, si el
criminal cree que lo conseguirá todo, irá por todo o nada; de nada valdrá conversar
con él.
Con el criminal se podría negociar
lo accesorio con el fin de evitar costos mayores, jamás lo esencial. El
criminal puede tener ciertos beneficios en penas y condiciones de reclusión, si
colabora con la justicia; pero jamás debe tener derecho a negociar asuntos
fundamentales o trascendentales de ningún tipo, esto le daría una sensación de
poder que lo aleja de la realidad, lo hace sentir importante, invencible y
vendrá, otra vez, por todo o nada. Es decir, fin de cualquier conversación.
Si se quiere desmovilizar a
las Farc por negociación sin que salgan 10 grupos más a ocupar sus espacios, se
debe ser muy claro en los objetivos, vertical con la autoridad y contundente
con la aplicación de la ley y la justicia. Si ellos sienten que la ley es de
papel, la romperán en mil pedazos.
Muy bueno el articulo,gracias por compartirlo.
ResponderEliminarGracias, que maravilla ,
ResponderEliminarDa terror saber como estan las cosas, y no escucho a nadie decir vamos a parar todo esto.
Por que tenemos que esperar,cuando un Pte esta comentiendo irregularidades contra la Constitución y los derechos de los ciudadanos de un Pais?
Para que sirven las Naciones Unidas,en el caso de Genocidio, eso es algo muy grave que se debe poner en conocimiento de esa Institución, o será que Santos los tiene comprados a ellos tambien?
Cuidate, gracias denuevo.
Aliria
Excelente reportage,
ResponderEliminarNo cabe dudas ,de lo asesinos que son los de las FARC,pero ya encontraron quien saque la cara por ellos, y los remunere por todos los crimines genocidio atrocidades, que han hecho.