Para
nadie es un secreto que el principal objetivo de las Farc es y será tomarse a
Colombia ya sea por la fuerza, negociación, por pedazos o de cualquier otra
forma. Como tampoco es un secreto que las Farc, hasta la fecha, ha sido incapaz
de lograr ese objetivo y muy por el contrario, estuvieron a punto de
desaparecer durante los dos periodos presidenciales de Álvaro Uribe Vélez.
El
ex presidente Uribe no solo obtuvo grandes avances en cobertura de salud y
educación, sino que recuperó en gran medida la seguridad, disminuyó la
criminalidad y permitió que sectores altamente golpeados por los violentos como
el agropecuario, entre otros, volvieran a producir y regresaran a trabajar.
Dejando a su vez, al narcoterrorismo diezmado, disperso, incomunicado entre sí
y a punto de rendirse por miedo a un violento final.
En
ese momento histórico, nadie daba un peso por los narcoterroristas y todo el
país estaba seguro que no sobrevivirían el gobierno del ahora presidente Juan
Manuel Santos, quien se eligiera con las banderas de Uribe y con el mandato de
más de nueve millones de colombianos para terminar la tarea empezada por su ex
presidente ocho años atrás.
Pero
Ohh! Sorpresa... El señor Santos, unilateralmente, decide apartarse de la
política que lo llevó al poder y girar abruptamente hacia la izquierda, dejando
incrédulos a unos y estupefactos a otros, ante tamaña osadía.
Y
es aquí donde se empiezan a barajar las cartas:
-En
Cuba, los Castro. Al mando de un país en ruinas debido a su obsoleto sistema
político-económico y una dictadura de medio siglo que no solo reparte miseria y
sufrimiento entre sus pobladores, sino que lleva años tratando de esparcir, o
esparciendo, miseria, muerte, destrucción y odio por toda América Latina.
-En
Venezuela, Hugo Chávez, hoy difunto. Quien se dedicó a restringir las
libertades de su pueblo y a base de represión y populismo, torció el porvenir
de su país logrando lo impensable; que un país inmensamente rico en reservas
naturales viviera como cualquier otro país pobre del tercer mundo.
-En
Colombia, Juan Manuel Santos. Hombre astuto para unos e inepto para otros,
quien tratara infructuosamente por décadas llegar a la presidencia de Colombia.
Lográndolo, solo, con banderas prestadas y traicionadas al final.
Por
otro lado tenemos a las Farc, un grupo de facinerosos, reconocidos mundialmente
como narcoterroristas y con las mismas ambiciones del presidente Santos, llegar
al poder a cualquier precio.
Al
inicio del gobierno Santos empezaron los acercamientos entre éste y Chávez,
quienes terminan declarándose mutua amistad mientras suponemos que dicha
amistad surge de profundas coincidencias y acuerdos beneficiosos para las
partes. Solo así, se pueden explicar todos los sucesos posteriores a dicha
declaratoria de amistad.
Inmediatamente
después de que Chávez se convirtiera en el nuevo mejor amigo de Santos, el
Presidente venezolano empieza una campaña de promoción para que las Fuerzas
Armadas Revolucionarias de Colombia(Farc), grupo narcoterrorista, sean
eliminadas de las listas de grupos terroristas de los países del mundo y para
que entren en un proceso de negociaciones con el gobierno colombiano a fin de
entregar las armas e insertarse a la legalidad.
Luego
de muchos ires y venires, el gobierno colombiano y las Farc se sientan a
negociar una supuesta paz en La Habana, Cuba, de los Castro. Desde donde una
banda delincuencial dispersa, con su dirigencia replegada en países alcahuetes
por miedo a caer ante la fortaleza del estado, comienza a reorganizarse,
fortalecerse y a retar al estado una vez más.
Mientras
que, Santos, antes de contener los bríos de estos criminales, los justifica o
ignora. Y nos preguntamos, ¿Por qué? La respuesta es muy simple, el señor
Santos tiene una agenda, no la agenda de la mesa; una propia, que ve los
eventos de la mesa como coyunturas, pequeños escollos que ayudan, entorpecen o
facilitan su objetivo final. ¿Cuál será?
Pero
las Farc también tiene su objetivo claro, lo ha tenido por años y no va a
desaprovechar la oportunidad de conseguirlo de una u otra manera. Colombia
entera como un estado esclavizado a sus deseos, un narco-estado que les permita
retar al orden mundial y obtener un pedazo aún mayor de un negocio de 320.000
millones de dólares, el narcotráfico.
Recordemos
que el narcoterrorismo ya se dió cuenta que por la vía de las armas jamás
llegaría al poder y que si se entregan, deberán pagar por los delitos cometidos
y jamás verán cumplidos sus deseos. Es por eso que se idearon esa mezcla de diplomacia
y violencia, de crimen y arrepentimiento, de declaraciones, acciones violentas
y reversazos inesperados. Solo están ganado tiempo, fortaleciéndose, reagrupándose,
acumulando dinero producto del narcotráfico y otros delitos por si el plan de
La Habana fracasa. Pero, ¿Cual es el plan de La Habana?
Al
principio no estaba claro, todos pensábamos en la rendición de los facinerosos
y un proceso similar al de los paramilitares, quienes simplemente entregaron
sus armas y se pusieron a disposición de la justicia para pagar por sus delitos
y reparar a las víctimas. Pero no, no será tan fácil como eso.
Las
Farc quieren impunidad, quieren riqueza y libertad para disfrutarla. Quieren
tener la opción de continuar con su objetivo principal, ¿Lo recuerdan? Quieren
su narco-estado solvente para comprar armas de destrucción masiva y retar el
orden mundial. Rendirlo ante sus deseos en compañía y con la ayuda de los
Castro, ahora gobernando Venezuela y con acceso a los grandes recursos
naturales del vecino país, con la ayuda de Irán y demás miembros del eje del
mal.
Ese
es el objetivo que compartía Chávez y que siempre ha soñado la Cuba de los
Castro. Es el objetivo de la fuerza sobre la razón. Del bien sobre el mal. De
la esclavitud sobre la libertad.
Es
por eso que las Farc piden impunidad, desmembramiento de las fuerzas militares,
de policía y territorios autónomos. Para luego lanzar un ataque total y
violento contra el resto de Colombia y finalmente controlar todo el territorio
nacional al final de una guerra civil desigual y planificada por décadas.
No,
pero no se preocupen, mis apreciados lectores, no creo que Santos esté en esa
sintonía, por lo menos no conscientemente. o ¿Sí?
Yo
creo que su objetivo varía un poco, probablemente Santos espera poder maniobrar
lo suficiente para reinsertar a las Farc, llevarlas a hacer política a su lado
y perpetuarse en el poder bajo una base de izquierda, como Correa en Ecuador,
Evo en Bolivia u Ortega en Nicaragua. Y de paso ganarse el novel.
Y
así como sus homólogos, recibir migajas de la riqueza venezolana, pero esta vez
de manos de Castro, no de Chávez.
Cuidado
mi amigo, las Farc son extremadamente disciplinados y tercos, no quieren jefes,
ni migajas, ellos quieren todo y cuando ellos lleguen al poder los primeros
fusilados van a ser tú y tu familia. Piénsalo!
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